La verdad es que los celíacos somos muy agradecidos. Es sumamente fácil contentarnos con un poquito de consideración, con una sorpresita, o con una consulta al respecto de nuestro día a día. Eso demuestra por parte de los que nos rodean interés e implicación, y sin duda es algo que a cualquiera hace sentir bien. Al igual que a la hora de cocinar sin gluten, el celíaco debe tener en cuenta ciertos aspectos cuando come fuera de casa o se va de viaje. Con esta entrada quiero iniciar una sección que yo creo que va a ser bastante interesante en la que intentaré abordar estas situaciones, hablar de restaurantes que voy conociendo, e incluso de los viajes que pueda hacer (que esperemos que sean muchos).

Ante todo, lo esencial es la normalidad. Ser celíaco no es ni debe ser en ningún momento un impedimento para nada (salvo comer gluten). Tener esta intolerancia no debe frenarnos de visitar a gente, salir con los amigos, viajar y disfrutar como todos los demás, y es importante que nuestro entorno así lo vea. Sin embargo, en muchas ocasiones nos encontraremos con que no todo se puede plantear lo idealmente que se desearía y hay que batallar un poco más. Pero las actividades deben seguir ahí. En esta ocasión me gustaría centrarme en las salidas a restaurantes.

A día de hoy, y en España, el común de la gente tiene al menos una ligera idea de lo que supone ser celíaco. Los pormenores los conocemos nosotros, y es ahí donde entra la implicación de nuestro entorno y nuestra voluntad por explicarnos e “instruir”. Debemos poner en conocimiento de nuestros familiares, amigos y compañeros que tenemos que tener en cuenta ciertos aspectos a la hora de elegir un lugar al que ir a comer. La verdad es que a este respecto, hay varios puntos de vista, y es bueno que nuestro entorno conozca cuál es el nuestro. Hay gente que no tiene problemas en ir a comer a cualquier restaurante, explicarle al camarero que es celíaco y que le haga un pollo a la plancha y una ensalada. Otros, sin embargo, consideran que sólo son válidos para ellos los establecimientos que han recibido la formación adecuada por parte de las asociaciones de celíacos y que, por lo tanto, tienen el “visto bueno”.

Mi opinión personal entra en el segundo grupo. Si bien no me considero ninguna maniática, lo que sí soy es prudente. Está claro que todo el mundo puede cometer errores, pero en el segundo grupo las probabilidades se ven notablemente reducidas. Una de las funciones importantísimas de las asociaciones de celíacos es la de formar a los restauradores en la producción de un menú sin gluten. Tal y como podemos ver en el apartado cocinar sin gluten de mi blog, hay muchos aspectos que hay que tener en cuenta, y lamentablemente las buenas intenciones no siempre son suficientes. Hay ocasiones en las que podemos no caer que estamos haciendo algo que haga no apto un plato sin gluten. Teniendo en cuenta, además, la cantidad de platos que se preparan en un establecimiento de comidas, la rapidez con la que deben ser servidos, y los cambios de personal, considero imprescindible una formación a todos los niveles del restaurante. Además, las asociaciones no sólo forman al personal y les dicen qué productos son aptos y cuáles no, sino que además les hacen auditorías. En ellas comprueban que se hace todo acorde a los estándares necesarios para garantizar la ausencia de gluten en el plato de un celíaco. Por si fuera poco, una vez un restaurante o bar es avalado, se anuncia a bombo y platillo, y no sólo por las asociaciones, sino también por los propios celíacos.

En España cada vez son más los establecimientos que apuestan por dar una opción para celíacos, y lo mejor es que incluso las grandes cadenas lo están haciendo. Si bien intento optar por el pequeño comercio siempre que puedo, está muy bien tener la seguridad de que hay un local apto de una gran cadena en casi cualquier mediana o gran ciudad de España, de forma que nos valga para una emergencia. Para el resto de casos, ya hay muchas ciudades que cuentan con varias opciones de restaurantes sin gluten, de varios precios y tipos de comidas. Esto siempre es ideal para tener variedad que ofrecerle a los amigos y familiares. Como decía al principio, nuestro entorno es fundamental. Una vez saben que no podemos comer en cualquier lugar y cuál es nuestra postura al respecto, queda el enfrentarse a la situación. Lamentablemente, por varias razones, es muy probable que no se pueda elegir mucho. Esto es muy frecuente en celebraciones como bodas y bautizos, en las que uno es el invitado y el banquete se hace donde se haya contratado. En este caso, es bueno que los anfitriones se pongan en contacto con el catering, les informen que hay una persona celíaca, y les pregunten qué opciones tienen para ella.

En otras ocasiones habrá factores más humanos que entrarán en juego: la cantidad de personas que asisten a la comida, la relación entre ellas, la localización deseable, el precio, la disponibilidad horaria… Dependiendo de todos ellos, habrá más facilidades para ir a un restaurante sin gluten o menos. Si bien lo ideal es que todos puedan disfrutar de una agradable comida juntos, en varias ocasiones eso no será posible: el restaurante sin gluten no se adapta al presupuesto que tengan los invitados, no está bien localizado, no se cuenta con un horario adecuado, o simplemente las personas implicadas quieren ir a otro lugar no apto para celíacos. En este caso, de absoluta imposibilidad de comer como todos y con todos, no queda otra que hacerse a la idea y buscar soluciones. Se puede hablar con el personal del restaurante con gluten y ver si aceptan que el celíaco se lleve su comida, se puede acudir tras la cena o habiendo cenado… También se puede preguntar en el local si pueden adaptar algo para el celíaco, pero como ya he comentado yo estoy francamente en desacuerdo con ello, ya que por muy buenas que sean las intenciones del personal, considero que no son suficientes. Sin embargo, y aquí sí que voy a ser más flexible, cabe la posibilidad de que el restaurante con gluten sea de algún familiar o conocido del grupo. En este caso, la comunicación con cocina puede ser, en mi opinión, mucho más directa y segura, y las posibilidades de adaptar algo al singlutenismo aumentan. En este caso quien juega un papel fundamental es el amigo común entre el celíaco y el restaurante.

De todas formas, considero que siempre que sea posible, la flexibilidad por parte de los acompañantes del celíaco es importantísima para el disfrute de todos. Hay que tener en cuenta que el celíaco no tiene más opciones de restaurantes, y que las alternativas que presentaba antes son más bien artificiales y hacen que la situación no sea normal. Esto puede ser especialmente delicado en el caso de los niños o los adolescentes, ya que se verían diferenciados de los demás, y no en el buen sentido. Es tarea de todos, como digo, considerar la situación como lo más normal posible (el celíaco desde la aceptación y el entorno desde la implicación) y tratar de buscar las mejores alternativas posibles. Y, sobre todo, que el celíaco no se sienta excluido en ningún momento: si es tan sumamente importante ir a un restaurante no apto para él, es imprescindible comunicárselo y hacerle ver que es igualmente bienvenido a asistir a la reunión. Pero en ningún caso ignorarlo o ningunearlo. El celíaco se siente arropado y bienvenido cuando lo invitan y se preocupan por él, aunque no pueda comer nada. En el resto de situaciones, cuando se puede ser más flexible y preocuparse más por el celíaco, es siempre una buenísima idea consultarle a él antes que nada. Él conocerá los lugares aptos y podrá recomendar unos u otros en base a su experiencia en ellos.

Y aquí vuelvo a aquello de que en el singlutenismo somos muy agradecidos y fácilmente ilusionables. Cuando vamos a algún local en el que se nos trata bien se lo contamos a todo el mundo y lo recomendamos en todas las páginas y blogs que conocemos. Resulta que para nosotros es una gran noticia que alguien se involucre de esa manera, y si encima se come bien y te tratan bien, desde luego debe conocerlo todo el mundo. Tanto es así, que a raíz de recomendarnos mutuamente restaurantes y hoteles en el grupo de recetas de Facebook, creamos el grupo 500.000 establecimientos para celíacos, en el que entre todos recopilamos los lugares aptos y damos nuestra opinión al respecto. Hay además un índice por provincias y países en el que se puede encontrar toda la información ordenada, y en cuyos documentos la gente pregunta y responde con toda amabilidad. Hay que tener en cuenta que en este grupo escribimos todos, y por lo tanto también habrá establecimientos no avalados por ninguna asociación y que será decisión de cada uno el ir o no. Espero que encuentren entre sus listados y consejos aquellos restaurantes y locales que les hagan disfrutar de una gran velada con sus seres queridos.

Showing 12 comments
  • Ana
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    Me parece muy interesante los temas que planteas en esta entrada. Personalmente, antes era del primer grupo, de los que creen que pueden adaptarse a cualquier restaurante, sobre todo por intentar mantener la normalidad, por que los demás no se preocupen y por que no siempre se tenga que ir a los sitios que yo proponga. Pero últimamente me voy dando cuenta de que al final, como dices, por muy buena voluntad que exista, es muy frecuente que me de cuenta de que ha habido contaminación cruzada, que me han puesto una salsa que no se sabe qué es pese a haberlo advertido, que se haya retirado el colín que acompañaba al plato… en fin, que ya casi solo voy a los recomendados, y aún así… y es que si estoy tomando todas las precauciones en casa, gastando mucho tiempo, esfuerzo y dinero en hacer la dieta correctamente, me da rabia echarlo por la borda precisamente cuando esperaba pasar un rato de ocio y permitirme un capricho.
    Saludos.

    • Dany Faccio
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      No puedo estar más de acuerdo, Ana. Cuando salimos a cenar, cuando nos damos ese, para mujos, lujo, es para pasarlo bien y disfrutar. Estar toda la noche con la mosca detrás de la oreja o sintiéndose diferente, y interpretar al día siguiente cualquier malestar como una contaminación hacen que no nos relajemos y disfrutemos. La verdad es que nunca he sido de ir a restaurantes no aptos (aunque llevo sólo 2 años y pico en esto), seguramente porque (en teoría) soy asintomática. Si hay algo que me está haciendo mal y yo no lo puedo saber, eso me crea mayor inseguridad. Desde luego no voy a encerrarme en mi casa a cal y canto, y nada de esto me ha privado de viajar y vivir en otros países. Pero yo a mi cuerpo lo quiero mucho y quiero que estemos los dos juntos y sanos mucho tiempo :)
      Un besito y gracias por tus palabras.

  • Mercedes
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    Considero que lo que planteas (y como lo haces) está muy bien. Muy claro. Personalmente estoy muy de acuerdo con que la característica del celíaco (comer sin gluten) hay que tomarlo lo más normal posible. Como tantas otras diferencias. Simplemente hay que tener en cuenta que una posible contaminación puede acarrear para la persona celíaca alguna complicación muy poco deseada. Espero que poco a poco los que estamos cerca de una persona celíaca vayamos tomando esa característica como algo normal pero a tener muy en cuenta cuando al momento de reunirnos con ellos hay comida de por medio. Bah… simplemente se trata de ponernos un poquito en la piel de los demás :)
    Dany, muy bien por esta entrada y muchos besitos.

  • Famalap
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    Exacto!! Hay que ponernos en la piel de los demás, …. La celiaquia es una condición que nos viene impuesta y comer sin gluten es una necesidad no un capricho, por lo que compartir buenos momentos con los amigos, familia, compañeros, es importantísimo contar con los que no pueden ir donde quieren, sino, donde pueden.

    Poco a poco, la sociedad se va haciendo más solidaria y responsable, es cuestión de tiempo. Hace años, era impensable encontrarse con lo que ahora nos encontramos… En nada, será más fácil aún…..

    Excelente post Dany!!

    • Dany Faccio
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      Pues sí, Marisiña. Siempre digo que me ha tocado la mejor época. No se puede decir que he dejado de comer prácticamente nada por ser celíaca, y lo de salir por ahí es una cuestión de voluntad (y a veces de dinero, pero eso como siempre jejeje).
      Un besito!!

  • Nancy Laura
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    Muy interesante, tengo una hija celiaca y soy del segundo grupo, es más seguro, aparte somos muy estrictos y cuidadosos con su dieta, y ella es una celiaca contenta y realmente muy agradecida en eso estoy de acuerdo

    • Dany Faccio
      Responder

      Hola Nancy, bienvenida!
      Verás cómo sabréis transmitirle ese cuidado sin llegar a ser obsesión. Los niños celíacos son muy responsables, lo he visto un montón de veces!
      Un besito :)

  • soledad
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    dejare las migas…mas de no de trigo! :excelente análisis,en verdad desde hace mas de 1 año estoy en esto y realmente aquí donde vivo Venezuela,es 3000 veces mas difícil que en vuestro país,aquí en el medio de comidas sabe lo que esto significa y me ha pasado que al salir de casa a otras ciudades por ejemplo,al pedir y aclarar que es a la plancha ,que solo lleva sal,que no puedo ni tocar salsa o condimentos! pues nada la respuesta es claro como no, al final te lo comes y el malestar posterior durante varios días: ,es como para decidir con comer nada.Y en verdad no vale la pena,ser tan cuidadoso durante el año para sufrir después…

    • Dany Faccio
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      Hola Soledad, bienvenida!!
      Hace dos años viví en México y recuerdo exactamente lo que comentás. Yo sobreviví a base de caldos de gallina y de licuados de frutas. Y por lo demás, iba siempre con unas tostadas aptas, conservas y queso. Espero que poco a poco las cosas vayan mejorando en todos los países. Me parece que es una tarea que nadie más va a hacer por nosotros, así que nos tocará ponerles las pilas a los restauradores.
      Un besito!

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