En abril de 2019 hacía unos 8 años y medio que era celíaca. Nunca he sido de privarme de nada a causa de mi celiaquía: no he permitido que limitara mi vida social, mi desarrollo personal, mis viajes, mis residencias ni nada. Desde luego siempre he tenido que hacer un esfuerzo extra que, hasta noviembre de 2010, nunca había tenido que hacer: te tienes que anticipar a todo, allá donde vayas tienes que buscar restaurantes, opciones y productos y estar a mil ojos siempre. Y eso, aunque no seamos conscientes, supone una carga mental importante.

Es como ese ruido de fondo en el que no reparas hasta que se apaga: el vecino cortando el césped, el pitido constante o el extractor en funcionamiento. Cuando se acaba y solo queda el silencio, sin haber sido consciente de lo molesto que era hasta entonces, suspiras «¡por fin!».

Esto fue exactamente lo que me pasó durante los tres días que me invitaron a pasar en el Hotel Playadulce **** de la cadena Senator Hotels & Resorts: de pronto, descansé durante tres días de algo que, aunque lo llevo perfectamente y con total normalidad, supone un peso añadido en la vida.

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Cuando los chicos de Senator me propusieron esta invitación, me preguntaron si tenía preferencia por algún destino concreto. Tienen un montón de hoteles en España y todos ellos forman parte del acuerdo de colaboración con FACE según el cual ofrecen opciones aptas para celíacos en todas las comidas. Tenemos para elegir tanto hoteles de playa como de ciudad, de más o menos estrellas y más o menos adecuados para niños.

Yo les comenté que a mí en realidad el destino me daba igual y que eligieran ellos, que me dejaba aconsejar. ¡Y qué bien hice! Me propusieron ir a Playadulce, el hotel en Aguadulce (Almería) en el que el jefe de cocina, Paco, está muy involucrado en nuestro mundillo.

Independientemente de Paco, en todos los hoteles de la cadena Senator en España hay opciones sin gluten, pero es cierto que es posible que la experiencia en el comedor varíe de unos hoteles a otros en función del personal de cocina. Mi recomendación es que, antes de decidiros por un destino u otro, preguntéis cómo se desarrollan las comidas, ahora veréis por qué.

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Llegamos al hotel a media tarde de un jueves. Al hacer el check-in me ofrecieron hacerme la tarjeta Club VIP que, de alguna manera, premia tu fidelidad: te permite acumular puntos y acceder a descuentos en los distintos servicios disponibles en cada hotel. Por cada 10€ de reservas, acumulas un punto que luego puedes canjear por noches de hotel en sus distintos alojamientos.

Además, cuando te unes al Club VIP te dejan un detalle de bienvenida en la habitación que, en mi caso, fue una botella de aceite de oliva virgen extra.

La tarjeta es, por supuesto, gratuita para todo el mundo, y en el momento en el que acumulas más de 500 puntos en el año en curso, te pasan al Club VIP Gold, con el que acumulas un 30% más de puntos y los descuentos y ventajas son aún mayores.

La verdad, a nada que hagáis una estancia en familia en cualquiera de los hoteles en verano, podéis acumular bastantes puntos que luego canjear en una escapada de fin de semana!

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Nuestra habitación era una Doble Superior: son habitaciones completamente reformadas, de dos camas grandes, con un mobiliario y una decoración más actuales, con el baño nuevo, con una tele de 32 pulgadas y doble puerta (tienes una entradita que distribuye el baño y la habitación, no entras directamente a la habitación). Teníamos unas vistas laterales al mar espectaculares, pero es que además por muy poquito más podéis tener vistas frontales al mar.

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En este hotel en concreto también hay unas habitaciones tematizadas con motivos del lejano oeste que pueden ser divertidísimas para los niños.

Y, por supuesto, hay habitaciones de categorías superiores como la Junior Suite, la Suite Lúdica y la Suite Presidencial. Todas ellas, sus fotos y servicios disponibles, las podéis ver a la hora de efectuar la reserva directamente en la web de Playa Senator con el precio mínimo garantizado.

El hotel tiene un programa de actividades muy completo que ofrece a lo largo de todo el día el equipo de animación para todas las edades. Además, teníamos a nuestra disposición un gimnasio pequeño pero muy completo, ideal para quienes no quieren dejar de moverse ni en vacaciones. A mí me vino genial para poder hacer mis ejercicios de rehabilitación cervicales.

También hay dos piscinas exteriores: una bastante grande con hamacas alrededor en la que estar tranquilos y otra con dos súper toboganes y con motivos, como las habitaciones tematizadas, del lejano oeste. Yo apenas me metí un ratito en la primera porque, siendo principios de abril, aún no hacía tanto calor como para necesitar estar a remojo todo el día.

¡Ah! También tienen una piscina climatizada cubierta y con chorros, que para relajarse o para días más frescos es ideal.

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Por último, el hotel tiene una salida directa al paseo marítimo de Aguadulce. En él hay chiringuitos (¡con cerveza sin gluten!), una playa preciosa de arena y un puerto con bares y muy buen ambiente al caer la tarde. Justo al lado del hotel está el Centro Comercial 501 en el que hay varios pubs y discotecas que se llenan de gente las noches del fin de semana. Y por la zona encontráis, por si lo necesitáis, farmacias y otros comercios.

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Pero vamos con la comida, que yo sé que es lo que más condiciona nuestra elección de hotel.

En el Hotel Playadulce teníamos alojamiento en régimen de pensión completa. Mi recomendación a la hora de elegir el régimen de alojamiento en cualquiera de los hoteles Senator es que os informéis bien de cómo funciona. Yo llamaría y preguntaría cómo se desarrolla un día normal en el hotel que estáis valorando y que os informen. Si estáis pensando en contratar un todo incluido, preguntad bien por las opciones de aperitivo que habrá tanto en el bar interior como en el que haya en la piscina y si, llegado el caso, os podrán sacar algo de la cocina del restaurante (jamón, queso, fruta, pan, picos…) fuera del horario de restaurante.

El restaurante de Playadulce tiene un servicio de buffet cuya oferta va variando según la comida y también tienen una plancha en la que puedes pedir más cosas. En el desayuno, por ejemplo, habrá fruta cortada, quesos, embutidos y mermeladas en el buffet, y en la plancha te pueden hacer unos huevos, bacon e incluso tortitas. En la comida y en la cena estarán los platos calientes y un buffet de ensaladas, además de algunos postres lácteos y fruta.

Ya sabéis que cualquier buffet es un terreno peligroso para los celíacos. Concretamente en el de Playadulce es verdad que cada ingrediente del buffet tenía su propio utensilio para servir, pero os recomiendo encarecidamente que tengáis mucho cuidado con esto siempre. Por ejemplo, a la hora de la cena, el buffet de ensaladas es entero sin gluten y no vimos mucha posibilidad de contaminación cruzada a la hora de ver a los otros huéspedes servirse. Sin embargo, en el desayuno, aunque los quesos y embutidos también eran todos sin gluten, pudimos observar cómo las personas se servían queso directamente sobre la tostada y arrastraban toda la espátula por el pan con gluten.

Lo más sencillo y seguro es pedir que os lo saquen todo de la cocina de adentro: tanto el personal de sala como el de cocina lo hará de mil amores, aunque por supuesto os tocará esperar un poquito más. Me gustaría señalar aquí que en todo momento el trato que recibimos en el restaurante del hotel fue exactamente el mismo que ofrecen a cualquier celíaco que se aloja allí.

Por la mañana, al llegar al restaurante para desayunar, nos preguntaban qué queríamos que nos sacaran. Podíamos elegir un montón de opciones: cereales de desayuno, nesquik, galletas, crêpes, nocilla, churros, tostadas… El último día sí que pedimos churros, pero los demás días pedimos tostadas, tomate rallado, queso fresco y fruta (un par de piezas enteras). Lo único que cogíamos de fuera era el café con leche (zumo no queríamos, pero también había).

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Al terminar el desayuno, hablábamos de nuevo con el maitre, que tomaba nota de lo que íbamos a comer y a cenar ese día. Y esto sí que era espectacular.

Cada día nos decían «¿qué queréis comer y cenar hoy?». ¿Sabéis lo que es preguntar qué puede ser y que os digan «lo que queráis»?

«Lo que queráis».

Hasta te quedas bloqueado.

Obviamente no puedes pedir langosta ni nada demasiado extraño, pero cosas como unas berenjenas rellenas, un gazpacho o un salmorejo, una tortilla, una pasta, una lasaña (congelada), unas verduras a la parrilla, una carne en salsa, croquetas caseras… ¿Comida normal y corriente, casera (salvo contadas excepciones) y deliciosa? ¡Sí, por favor!

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También puedes elegir qué bebida quieres y, por supuesto, tienen cerveza sin gluten.

Cuando os decía lo de los churros y los crêpes iba en serio: resulta que en el hotel tienen una zona de showcooking en la que preparan crêpes y tortitas con gluten. Y cuando en el postre de la cena ves desfilar a los niños arriba y abajo con sus tortitas con nocilla o con chocolate, se te hace la boca agua. Así que un día después de desayunar pedimos si podíamos tener crêpes de postre para la comida y allí que nos lo prepararon: ya luego yo le puse chocolate (tendría que haber elegido Nocilla) y fruta (para que no se diga).

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El hotel también ofrece un servicio de pícnic sin gluten, por si os queréis ir de excursión algún día. Eso sí: hay que pedirlo el día de antes para que os lo tengan preparado.

Aunque fuimos allí a trabajar (¡aún no os puedo contar nada, pero pronto lo veréis!), tuvimos la oportunidad de desconectar y disfrutar unos días como podréis hacer cualquiera de vosotros cuando os vayáis de vacaciones.

Quiero insistir una vez más en que esta fue nuestra experiencia en el Hotel Playadulce y que os informéis muy bien antes de hacer la reserva de cómo funciona el día a día en otros hoteles de la cadena. Averiguad si podréis elegir tan alegremente como hemos hecho nosotras, o por el contrario tendréis unas opciones cerradas cada día. Preguntad bien por qué incluye cada régimen de alojamiento que os interese y qué opciones sin gluten vais a tener.

Lo más probable es que las opciones de desayuno sean bastante parecidas a las nuestras, pero quizás el funcionamiento de la cocina varíe a la hora de la comida y de la cena de unos hoteles a otros, así que, por favor, informaos bien.

Como os decía, podéis reservar vuestras vacaciones al precio mínimo garantizado en la web de Senator Hotels & Resorts. También podéis seguirles en las redes sociales en Facebook, Twitter, Youtube e Instagram.

Una vez hecha vuestra reserva, preparaos para disfrutar. De verdad, nunca me había dado cuenta de lo sumamente liberador que es desconectar el chip celíaco por unos días.

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