Si sois, como yo, de la gente que se pasa un montón de tiempo en las redes sociales de celíacos, os habréis enterado de que en las últimas semanas ha habido un poco de tirada de pelos controversia con respecto al tema de las empresas que remiten al etiquetado. Para quienes no estéis del todo al tanto, os pondré un poco en antecedentes aquí. Y para todos, os explicaré exactamente qué ha pasado y cuál es mi opinión personal al respecto.

Como en este artículo tengo muchas cosas que explicar que, según cómo estéis de enterados, os pueden interesar más o menos, os dejo con un índice aquí arriba para que podáis ir directos al grano, si es lo que os interesa. Con hacer clic en el enlace, iréis directamente.

Os recomiendo muy encarecidamente que os leáis, al menos, los tres últimos apartados.

  1. Antecedentes.

  2. Cómo elabora FACE la lista de alimentos.

  3. Qué es una empresa que «remite al etiquetado».

  4. El etiquetado de alérgenos.

  5. Lo que todos habíamos entendido hasta ahora.

  6. Qué ha pasado recientemente.

  7. Mi reflexión.

  8. Mi conclusión.

  9. Mi decisión.

  10. Algunas aclaraciones.

Y, como además sé que estáis muy ocupados y no todos sois tan frikis del mundo sin gluten como yo, os dejo un breve resumen al final, por si queréis hacerme caso con los ojos cerrados y no saber nada más.

Haz clic aquí para ir al resumen final.

Antecedentes

Cuando me diagnosticaron celiaquía en octubre de 2010, mi médico me dijo que acudiera a la asociación de celíacos de mi provincia. Tengo que decir que en todo momento me atendieron muy bien y me ayudaron muchísimo. Tanto, que en aquel momento, por cuestiones económicas, yo no podía pagar la cuota de socia, así que me asociaron sin pagar la cuota. Cuando algún año pude pagarla, así lo hice, y siempre he mantenido una buena relación con aquella asociación.

Entre la documentación que me proporcionaron como socia, estaba el conocido listado de productos aptos para celíacos. Es un libro que cada año edita FACE (la Federación de Asociaciones de Celíacos de España) y que distribuye a través de sus asociaciones a sus respectivos socios. En él se recogen todos los productos de los cuales FACE tiene constancia que son aptos para celíacos. Fijaos que recalco el «tiene constancia». Es decir: son todos los que están, pero no están todos los que son. Hay empresas que o por desconocimiento o por determinación no aparecen en el listado. Y eso no quiere decir que sus productos no sean aptos.

En este libro, además de recogerse esta relación de productos, podemos encontrar algunas cosas más, bastante interesantes:

  1. Información sobre la celiaquía.
  2. Información sobre la normativa de etiquetado, que tanto ha cambiado en los últimos años.
  3. Listado de empresas que remiten a la lectura del etiquetado.

Cómo elabora FACE la lista de alimentos

Para empezar, hay que tener en cuenta que en la lista de alimentos aptos para celíacos editada por FACE hay dos tipos de productos listados: los comunes y los específicos.

En general, para introducir un producto específico en el listado, FACE solicita que los fabricantes lo hagan a través de la marca de garantía «Controlado por FACE», que asegura que el producto tiene menos de 10 ppm (partes por millón) de gluten. El resto de productos, los comunes, pueden listarse como productos aptos para celíacos, lo cual garantiza que tienen menos de 20 ppm de gluten. Además, con la entrada en vigor de la certificación ELS, que asegura que el producto tiene menos de 20ppm, FACE ya permite la inclusión de productos específicos bajo este sello, sin necesidad de pasar por la marca de garantía.

Sí que es verdad que hay fabricantes de productos comunes (como embutidos o caldos) que deciden ser más exhaustivos y pasar por todos los controles añadidos propios de la marca de garantía «Controlado por FACE» y por lo tanto sus productos se listan en esta «categoría».

La cuestión es que entre unos productos y otros, además de una diferencia en cuanto al contenido en gluten certificado, hay una diferencia económica:

  • Para obtener la marca de garantía «Controlado por FACE» una empresa debe pasar por una serie de auditorías externas (que debe pagar), hacer una serie de analíticas de contenido en gluten de ciertos puntos críticos de control hechas en un laboratorio acreditado (que debe pagar), y pagar una cuota anual a FACE que no llega a 300€ por empresa.
  • Para aparecer en el listado de FACE como producto sin gluten, sin más, la empresa debe proporcionar una documentación a FACE que incluye analíticas de los productos finales hechas en un laboratorio acreditado (que debe pagar) y ya está. FACE no cobra a estas empresas una cuota anual, como sí hace con las de la marca de garantía.
  • Para obtener el certificado ELS, la empresa debe proporcionar una documentación a FACE, que también incluye analíticas (que debe pagar) y también debe pagar una tasa por obtener esta licencia. El coste varía, según el reglamento general de la certificación ELS, según la facturación de la empresa y el mercado (nacional o internacional) objetivo.

Quiero recordar aquí que una empresa debe tener esas analíticas de laboratorio si quiere etiquetar su producto como «sin gluten». Es decir: si pone «sin gluten» necesita respaldarlo con una analítica (que debe pagar). Si no pone nada, no tiene por qué analizar nada.

Qué es una empresa que «remite al etiquetado»

La expresión está dentro del lenguaje habitual de los celíacos debido a que así es como figura en el listado de FACE. De igual manera, hablamos con soltura de los «productos genéricos» para referirnos a aquellos que, por su naturaleza, no tienen gluten (a menos que el etiquetado o la empresa indiquen lo contrario). Esta terminología, una vez más, la hemos incorporado a nuestro lenguaje porque así es como vienen recogidos estos productos en el libro de FACE.

Esta expresión se refiere a aquellas empresas cuyos productos no aparecen listados en el libro por decisión propia. En lugar de pasar por el procedimiento que solicita FACE para inscribir los productos en su lista, estas empresas aseguran que «cumplen con la normativa de etiquetado vigente» (sólo faltaría) y que para saber si un producto tiene gluten o no, debemos leer el etiquetado.

A día de hoy, FACE incluye en su listado una relación de «empresas que remiten a la lectura del etiquetado» diciendo que ellos no reciben información alguna del contenido en gluten de los productos etiquetados como «sin gluten» de estas empresas. Dicen, además, que si etiquetan como «sin gluten» deben cumplir el reglamento 828/2014 que supone que el producto debe tener menos de 20ppm.

En el listado de FACE de 2015 (¡gracias, Nacho!), el texto que precedía a esta relación de empresas no hablaba del reglamento 828/2014, sino que era más bien un manifiesto. Decía así:

Algunas empresas como las que detallamos a continuación, creen que al cliente celíaco puede resultarle más fácil leer el etiquetado que consultar la Lista de Alimentos. Sin embargo, no tienen en cuenta la gran dificultad que supone en muchos casos la lectura de la etiqueta: la letra es muy pequeña, la impresión poco legible, la etiqueta puede estar en malas condiciones -rota, cortada, tapada, sucia, con hielo- lo cual impide la lectura. Todo lo anterior, además, ralentiza la venta y perjudica a todos, vendedores y compradores.

Además, el listado de FACE de 2011 (¡gracias, Antonio!) ponía el mismo texto, seguido de lo siguiente:

En FACE somos de la opinión que las empresas fabricantes, en especial las más grandes y notorias, no deben traspasar al celíaco la carga de buscar -producto a producto- los que son aptos para su consumo. En resumen: es un proceso incómodo, rodeado de la incertidumbre de no saber si el producto a consumir en cada momento es apto o no lo es, y que, sin duda, aleja al celíaco y a su entorno de estas marcas, de esta práctica insegura. Las empresas importantes son quienes deben establecer estándares de responsabilidad que lideren un mercado sensibilizado en concreto con la enfermedad celíaca.

Por lo que se ve, en los últimos años FACE ha pasado de, primero, moderar su mensaje para, finalmente, limitarse a «informar». Entiendo, además, que FACE ha eliminado este discurso porque obviamente es más fácil buscar un «sin gluten» en el etiquetado que estar buscando productos en la lista de alimentos o en la aplicación que ahora tenemos disponible. El problema reside en que estas empresas muchas veces no ponen «sin gluten».

El etiquetado de alérgenos

Sobre el etiquetado de alérgenos he hablado ya largo y tendido en una entrada destinada a ello. Pero quiero rescatar aquí algunos conceptos importantes:

  • Según el reglamento 1169/2011, a día de hoy las empresas están obligadas a declarar la presencia de cereales que contienen gluten en forma de ingredientes en sus productos.
  • Dicho reglamento no hace mención alguna a la obligatoriedad de declararlo si dicha presencia es en forma de trazas. Es decir: si el producto contiene o puede contener gluten fruto de una contaminación cruzada, el fabricante no tiene por qué advertirlo.
  • Si un producto pone «sin gluten», según el reglamento 828/2014 debe garantizar que tiene menos de 20 ppm y es, por lo tanto, apto para celíacos.

La cuestión con las empresas que remiten al etiquetado es que, si uno se pone en contacto con ellas, te dicen que palabritadelniñojesús ellas declaran todo, incluso las trazas, a pesar de que no están obligadas a ello.

Lo que todos habíamos entendido hasta ahora

Cuando FACE recogía estas empresas en su listado, lo que nos querían decir habíamos entendido es que se trataba de empresas «especiales». Que ellas, efectivamente, habían decidido no listar sus productos, pero que habían adquirido con FACE un compromiso especial según el cual nos prometían con la mano en el corazón que si el producto tenía o podía tener gluten, lo pondrían. Y que si no había rastro alguno de la palabra «gluten» o de algún cereal que lo tuviera, era sin gluten con total seguridad.

Qué ha pasado recientemente

Volviendo al principio de este artículo, ya sabéis que los celíacos comos especialmente activos en las redes sociales. El 27 de marzo, un miembro del grupo de Facebook 500.000 productos y dudas sin gluten escribió en el muro consternado por una revelación que acababa de tener. Esta persona había escrito a Mondelez International para consultarle por el contenido en gluten de uno de sus productos. Mondelez es, a día de hoy, una de las empresas que aparecen en el listado de FACE como aquellas que remiten al etiquetado.

La persona de atención al cliente de Mondelez le contestó a este compañero que no podían garantizar la ausencia total de gluten en el producto en cuestión porque no lo habían analizado y que, por tanto, no incluían la leyenda «sin gluten» en él. El tema es que el producto tampoco ponía que tuviera o pudiera tener gluten.

Pero, un momento: ¿no se suponía que, si la empresa tenía la más mínima sospecha de que el producto pudiera tener gluten, lo pondrían?

Tras una serie de idas y venidas de correos entre este chico y la empresa, que se contradecía a sí misma y muchas cosas más, llegamos a la conclusión de que esto se estaba yendo de madre. Así que yo misma escribí a FACE y posteriormente hablé por teléfono con ellos para aclarar la cuestión.

Según me comentaron en FACE, estas empresas están recogidas en el listado porque muchos socios llamaban a FACE preguntando por sus productos. Así que hace bastante tiempo decidieron ponerlas ahí, con su número de teléfono, para que la gente llamara directamente a las empresas. La intención era, por lo visto, facilitar el contacto.

Las empresas no tenían, como habíamos entendido todos hasta ahora, ningún acuerdo ni compromiso ni nada especial con FACE ni con el colectivo celíaco. Simplemente las recogían ahí para que tuviéramos su número de teléfono.

Al preguntarle a la persona de FACE por la fiabilidad del etiquetado de estas empresas, me dijeron que, efectivamente, se supone (¿»se supone»?) que si no ponen trazas es porque no las tienen. Pero que, claro, como las trazas no son de obligada declaración, no es algo que se pueda garantizar.

Aquí es cuando me imagináis a mí poniendo cara de circunstancia y encogiéndome de hombros.

Mi reflexión

Ante todos estos acontecimientos, a mí me ha dado por pensar. Y estas son algunas de las cosas que he reflexionado en mi cabecita:

  1. ¿Qué les cuesta a estas empresas poner el «sin gluten»? Ya he oído más de una vez decir aquello de «es que si ponemos sin gluten tendremos que poner también sin leche, sin frutos secos, sin huevo, sin blablabla…».
  2. Si estas empresas ponen «sin gluten» en algunos productos y en otros no, ¿qué hemos hecho toda la vida comprando aquellos que no ponían «sin gluten»? ¿Por qué a todas las demás empresas les exigimos el «sin gluten» para comprar sus productos y con estas hemos hecho la vista gorda?
  3. ¿Qué sentido tiene que FACE recoja estas empresas en su listado si no son en nada diferentes a todas las demás que no aparecen en el listado?
  4. ¿De verdad el problema de que estas empresas no aparezcan en el listado es que no tenemos dónde consultar, tal y como parecía indicar FACE hace años, aunque ahora ya no?

Mi conclusión

La intención de toda reflexión es llegar a alguna conclusión. Y estas son a las que he llegado yo de manera subjetiva. Quiero enfatizar especialmente esto: no se trata de ninguna verdad absoluta, sino de lo que yo pienso al respecto. Sois muy libres de estar o no de acuerdo conmigo y actuar en consecuencia.

  1. Si estas empresas no ponen «sin gluten» es porque no saben si es sin gluten. Si nunca lo han analizado, no pueden saber si tiene trazas por encima de los 20 ppm o no. Por lo tanto, no se la juegan.
  2. Durante todo este tiempo, hemos creído que estas empresas eran diferentes. Que ellas sí que etiquetaban las trazas, porque eran así de majas, a pesar de que no estaban obligadas. Y si les escribimos por correo hoy, nos seguirán diciendo que así lo hacen. Pero, si realmente su producto es «sin gluten» y no lo etiquetan como tal, están perdiendo clientes. ¿Os parece que a cualquier empresa le encanta y le maravilla perder clientes? Ya, a mí tampoco. Todo este tiempo hemos estado haciendo el tonto. Nos hemos creído la buena fe de la gente, cuando lo que realmente vale son las pruebas. Las analíticas de laboratorio para ser más concretos.
  3. Que FACE recoja a estas empresas en su listado para facilitar la comunicación quizás tenía algo de sentido hace 15 o 20 años, cuando Google y las redes sociales no estaban tan integrados en nuestro día a día. Hoy, no necesitamos que nos faciliten el contacto de ninguna manera porque lo tenemos al alcance de la mano. Y, de igual manera, creo que FACE tiene una responsabilidad en esto. Cuando surgió todo esto, les comenté que me parecía importantísimo que aclararan qué significa realmente eso de «remite al etiquetado», porque todos habíamos entendido otra cosa. Y si todos habíamos entendido otra cosa, quizás es porque el mensaje no estaba muy claro desde el principio, ¿no os parece? En mi opinión, listar a estas empresas no es ningún favor para nosotros, sino más bien todo lo contrario: nos confunde y, para colmo, nos hace publicidad de unas empresas que no apuestan por nosotros. Y digo más: creo que FACE debería quitar a las empresas del listado y comunicárselo, y decirles que transmitirán a todos sus socios que si no está etiquetado «sin gluten» no tenemos garantía de que sea apto para celíacos. Que esas empresas se pongan las pilas de una vez.
  4. El problema de que algunos productos no estén en el listado no va porque no tenemos dónde consultar. La finalidad del listado no es ni debe ser jamás esa, y parece que aquí ni siquiera FACE se ha dado cuenta de ello. El listado, para empezar, lo elabora FACE porque la Administración no lo está haciendo. Ese listado no es responsabilidad de una federación de asociaciones de afectados, sino del Estado. Pero ya que la Administración mira para otro lado, pues FACE se pone manos a la obra y tiene ahí a varias personas trabajando año tras año en elaborarlo. Pero, insisto: la finalidad no debe ser que tengamos un libro donde consultar qué podemos comer y qué no. Porque, seamos sinceros, a día de hoy la mayoría de las marcas que aparecen en el listado ponen el «sin gluten» en su etiqueta. Lo interesante de ese listado es que hace que las empresas se pongan las pilas. ¿En serio nadie se había dado cuenta de esto? Con nuestra cuota de las asociaciones de celíacos, se puede elaborar este listado que consigue año tras año que los fabricantes realicen analíticas para rendir cuentas a FACE. ¿Os creéis que todas las empresas analizan cada año? Si ya estamos viendo que grandes multinacionales no están haciendo analíticas de sus productos, ¿cuántos creéis que «hacen los deberes» si no hay nadie detrás pinchándoles?

Mi decisión

Una vez más, una decisión es algo completamente subjetivo. Pero quiero dejar claro aquí que aprecio mi salud por encima de todas las cosas. Esa, y mis principios, son las razones por las cuales he decidido lo que he decidido.

Para mí, el concepto «empresas que remiten al etiquetado» ya no vale de nada. No pienso consumir ninguno de sus productos que no esté etiquetado como «sin gluten», o como mínimo certificados por una analítica de laboratorio reciente, especialmente cuando tengo otras alternativas perfectamente seguras para mí. Si ellos no apuestan por mí, yo no me la pienso jugar por ellos, cuando ni ellos mismos creen en su producto. Prefiero consumir los productos de esas otras empresas que sí analizan, sí apuestan y sí se la juegan por mí.

Además, es algo que pienso transmitirle a estas empresas. Creo que cuantos más seamos los que dejemos de consumir sus productos no etiquetados como «sin gluten», mejor. Lo que no puede ser es que ahora estemos todos congratulándonos porque cada vez hay más productos, cada vez más empresas piensan en nosotros, cada vez más restaurantes nos adaptan sus cartas… y luego esta gente siga anclada en el Pleistoceno. Que, encima, no se trata de pequeñas empresas que no tienen recursos y a las que una analítica de laboratorio de 50€ les supone una inversión tremenda. Es que se trata de grandes empresas multinacionales con muchos miles de euros de facturación.

El resumen final

Como os decía, os dejo aquí un resumen final con mi recomendación personal para vosotros.

Olvidaos del «remiten al etiquetado», de leer ingredientes y de mil cosas más. Para comprar sin gluten, seguid siempre estas cuatro reglas:

  1. Comprad productos genéricos: aquellos que, por su naturaleza, no tienen gluten, a menos que la empresa o el etiquetado digan lo contrario.
  2. Memorizad las empresas que no garantizan la ausencia de trazas de gluten. Las tenéis aquí.
  3. En todos los demás productos, buscad siempre el «sin gluten«, la espiga barrada o buscadlo en la aplicación móvil de las asociaciones.
  4. Si vais a contactar con una empresa para saber si sus productos son sin gluten, no os conforméis con un correo en el que os digan que sí que es sin gluten. Pedid siempre una analítica de laboratorio que lo certifique.

Recordad: que un producto no genérico no declare la presencia de gluten no quiere decir que no tenga. Buscad siempre productos etiquetados y certificados.

Algunas aclaraciones

Tras la publicación de esta entrada, fueron muchas las dudas que surgieron en torno a este tema. Para intentar aclarar cosas que dije y que no y para dar algunos ejemplos reales de estas marcas, hice el vídeo que os dejo a continuación.

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