La vuelta al cole puede resultar especialmente compleja para los padres de un niño celíaco. Algunos tienen vergüenza de hablar del tema con los padres de sus compañeros porque les da la sensación de que estarán causando una molestia. Otros dan por sentado que esos padres tienen que ocuparse de todo y se sienten frustrados si no lo hacen. Pues el tema es que ni una cosa ni la otra. Además, asaltan un montón de dudas sobre las excursiones, los cumples, las meriendas, el bocadillo del recreo… Y puesto todo junto, entiendo que puede ser muy estresante. Creo que lo más importante, para empezar, es que atajemos un «problema» por vez, así que vamos a hacer un repaso por los diversos aspectos que se me ocurren. Si veis que falta algo, no dudéis en contactarme y voy ampliando la información.

El niño va al cole

Como ya sabréis todos, lo primero que tiene que hacer un niño antes de salir de casa es desayunar (y lavarse los dientes jijiji). Un buen desayuno les otorga toda la energía necesaria que necesitan para rendir en el colegio. Además, es importante que coman algo a mitad de mañana para que no estén tantas horas sin comer y para que repongan fuerzas. Los problemas que solemos tener con nuestros panes es que en pocas horas se endurecen y no hay quién se los coma. El pobre niño se quedará sin un diente como intente comerse un bocadillo de algún que otro pan sin gluten que encontramos en el mercado. Sin embargo, que no cunda el pánico. Por suerte, de un tiempo a esta parte la oferta de panes que se pueden comer sin ser recién horneados y sin tostar va en aumento. Además, se consiguen muchos productos de bollería (como magdalenas, bizcochitos y galletas) de gran calidad y salvan de cualquier apuro. Tenemos que buscar la marca que más le guste al niño, y si podemos encontrar varias opciones, mejor, así no se cansa de comer siempre lo mismo. Está claro que eso va en gustos, así que no queda otra opción más que investigar. En mi opinión, el pan de molde que se lleva la palma es el clásico panadero de Schär y el de cereales de Schär (aunque este último seguramente a un niño le guste menos). Con esos panes podemos hacer unos sandwiches bastante dignos, y además podemos ir variando los rellenos. Si lo que buscamos es un pan de bocadillo, yo sin duda me quedo con el de Apcel, que se puede sacar del congelador y tal cual sin hornearlo ni nada está muy rico. De hecho, hay gente que congela los bocadillos ya rellenados, de forma que sólo hay que sacar el bocadillo del congelador, dárselo al niño, y a la hora del recreo está listo para comer. En este último caso tendremos que vigilar bien qué se puede congelar y qué no (la mayonesa o el queso tipo philadelphia, por ejemplo, no se deben congelar). En cuanto al resto de bollería y galletas, en mi opinión también Schär tiene opciones muy buenas. También encontramos en el mercado pequeños bocaditos saludables que nos permiten acompañar cualquier almuerzo y que no necesitan nevera constantemente, como es el caso de los quesitos babybel.russafa-sin-gluten-singlutenismoOtra muy buena opción que hay es hacer todas esas cosas de forma casera: el pan de molde, los bocadillos, las galletas, magdalenas, un trozo de bizcocho… En mi opinión es la opción más saludable, barata y rica. Hay productos comprados que tienen un sabor demasiado industrial para mi gusto, así que si lo que os gusta es cocinar, no dudéis en hacerlo para la comida del recreo.

Pero, sin duda, no tenemos por qué recurrir siempre a las opciones industriales o de bollería (por muy casera que sea). Es bueno que los niños se acostumbren desde pequeños a comer fruta a diario, e introducirla en su rutina a través de algo tan sencillo como la comida del recreo puede facilitarnos mucho las cosas. También podemos hacer sandwiches de cosas mucho más sanas y caseras que el típico bocadillo de chorizo: recurrid al hummus, al aguacate, a cualquier paté vegetal y a cualquier comida saludable que el niño coma en casa y sea susceptible de ir entre dos rebanadas de pan.

Haced partícipes a los niños de estas decisiones. Veréis que con ello aceptan mucho mejor los cambios ;)

Además, una buena higiene, como siempre, es fundamental. Debemos concienciar a los niños de que lo de lavarse las manos no sólo es en casa antes de comer, sino que lo deben hacer antes de comer cualquier cosa en cualquier lado y que no vale hacer trampa. Y también es imprescindible que el niño sea consciente de que puede comer su almuerzo y el de nadie más. Los niños son sumamente inteligentes y responsables, así que si les enseñamos desde bien pequeños a vigilar todo lo que comen (incluso un caramelo que le dé un compañero), podemos estar tranquilos.

Por último, es muy importante que el niño tenga alguien a quien acudir en caso de duda, incluso cuando está en el colegio, y que sepa que ante la duda debe consultar con su profe antes que nada.

Los profes

Claro, para que el niño le pueda preguntar al profe, el profe tiene que saber de qué va el tema. Creo que es muy importante que los primeros días de clase hablemos con los profesores para informarles que el niño es celíaco y qué supone eso. Eso sí: siempre con calma, con buenas formas, con actitud positiva y con una muy buena predisposición. No podemos ir exigiendo nada, por mucho que consideremos que el profesor tiene la obligación de conocer todas estas cosas. Y mucho menos podemos presuponerlo. Y también tenemos que entender que los profesores tienen más alumnos que nuestro hijo. Si bien están pendientes de todos ellos, no podemos esperar que estén detrás del niño celíaco constantemente, y por ello es muy importante hablar con el niño primero. Como comentamos hace poco en la Jornada Celíaca en FIDMA, a nuestros hijos los educamos nosotros. Estos son algunos de los temas que creo que se tiene que hablar con el personal docente del centro:

  • que-puede-comer-un-celiaco-sin-gluten-singlutenismoMaterial escolar: hay una gran variedad de material escolar libre de alérgenos. Es el caso de marcas como Jovi y Alpino (haciendo clic en el nombre podéis acceder a una tabla de información de alérgenos). Esta documentación es importante que se la llevemos a los profesores. También podéis consultar este enlace de Inmunitas Vera, pero tened en cuenta que es información del año 2011, así que habrá que estar al tanto de que esté actualizado. En muchos casos esto puede no ser necesario ya que los niños son mayores y no se llevarán tanto las manos a la boca, pero en el caso de los más pequeños es fundamental.
  • Golosinas y almuerzos: muchos profesores tienen golosinas para repartir entre los alumnos porque sí, como premio o en alguna celebración (navidad, pascua…). Es importante proporcionar a los profesores un listado tan variado como escueto y, sobre todo, accesible de las cosas que podría comer el niño si se da este caso. Digo accesible porque es fundamental que demos facilidades. No tiene sentido que le pidamos al profesor que le dé un regaliz que se consigue comprando por Internet a Inglaterra. Tenemos que ver que sean cosas que se consiguen habitualmente en los supermercados o en tiendas cercanas (como en un quiosco, por ejemplo). De esa forma, no sentiremos que molestamos tanto ni ellos tendrán excusa para no encontrarlo.
  • Excursiones: quizás esta sea una de las partes más preocupantes para un padre de un niño celíaco. Cuántos padres se habrán preguntado si dejar o no ir al niño a la granja escuela en la que van a hacer pan. Lo primero que tenemos que hacer es normalizar la situación. El niño no se va a perder nada por ser celíaco, así que va a ir a la granja escuela como todos los demás. Lo único que tendremos que hacer es tirar de una gran herramienta que tenemos los celíacos: la previsión. Si el niño va a amasar, se va a ensuciar y va a hornear un pan con gluten, debemos asegurarnos de que tenga todo lo necesario para «descontaminarse» y comer pan como los demás. Para ello, nos apoyaremos del personal docente y de los monitores que guían las actividades para que se aseguren de que después se limpien, se cambien (si hace falta) y se coman su pan sin gluten llevado de casa.
  • Comunicación: quizás sea lo más importante de todo lo que hablemos aquí. Debemos abrir esa vía de comunicación entre los profesores y nosotros y mostrarnos siempre disponibles. A veces hará falta que se lo demos todo hecho, y tampoco pasará nada. Pero muchas otras veces, con responder a cuantas dudas les surjan será más que suficiente. Que sepan que pueden contar con vosotros.

 

El comedor

Muchos niños se quedan al comedor escolar y tienen derecho a recibir una comida igual de completa y variada que la de sus compañeros. Para asegurarnos de eso, nos podemos poner en contacto con el comedor y con la empresa de catering que tienen. Además, muchas asociaciones están dispuestas a asesorar tanto a los padres como a los profesionales en este ámbito, de manera que son ellos los que les forman directamente. Creo que lo mejor que podemos hacer en estos casos es ponerlos en contacto y ocuparnos nosotros, de nuevo, de que el niño sepa qué puede comer y qué no.

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Los compañeritos

Una vez hemos informado a todo el entorno escolar de la situación del niño, es la hora de hablar con sus compañeros sobre ello. Deben saber que a su amigo le sientan mal ciertas cosas y que se puede enfermar mucho si come cosas que no debe. Esto ayudará a que los niños no le ofrezcan cosas que no puede comer, a que identifiquen cuándo algo es con gluten y cuándo es sin gluten, a que se interesen por el mundo de su amigo y a que lo traten con absoluta normalidad. Para ello, creo que nos podríamos apoyar en el personal docente e impartir una pequeña charlita, muy didáctica y amena, sobre todo este tema, abordando las siguientes cuestiones:

  • El niño es perfectamente normal, sólo come diferente porque sino se enferma.
  • Sólo puede comer sus panes, sus galletas, sus bizcochos y sus magdalenas, que son sin gluten.
  • Habrá algunas golosinas que pueda comer y otras que no. Hay que preguntar siempre a los papis y a los profes.
  • Puede ir a un cumple como todos los demás.
  • Tienen que aprender a identificar los carteles «sin gluten» y la espiga barrada.

Tened en cuenta que el interés y la implicación que muestren los compañeritos ayudará a la hora de llegar a sus padres, ya que si ellos no se preocupan, es posible que a los adultos tampoco les importe. Y además hará que el niño celíaco se sienta como uno más, que eso siempre es bonito.

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Los papis de los compañeritos

La implicación de los papis de los compañeritos es el último cabo que debemos atar para traer normalidad. Ellos son los que organizan los cumples y los que mandan las chuches o las tartas de cumple al cole. Cuando esas situaciones vayan a tener lugar, es importante que nos avisen de forma que, entre ellos y nosotros, podamos organizarlo todo para que no haya ningún problema. Con ellos también sería bueno que tuviéramos una «charlita», aunque si es tomando un café, mejor.

  • Ante todo, normalidad. No hagamos una montaña de un grano de arena. No es en absoluto complicado, sólo requiere organización, previsión y un poco de cuidado.
  • Contadles qué hacéis en casa y cómo. Contadles la importancia de la contaminación cruzada, habladles de que sus cosas siempre tienen que estar aparte.
  • Hacedles saber que cuentan con vosotros para cualquier duda.
  • Proporcionadles el mismo listado escueto, variado y accesible que a los profes. Es una forma de que vayan directos al grano cuando tengan que pensar en vuestro hijo.
  • Que os avisen siempre que vaya a haber alguna actividad con comida (y eso incluye chuches) de por medio.
  • Organizad alguna actividad sin gluten con ellos y con los niños. Eso aportará normalidad, hará ver a todos que vivir sin gluten es muy fácil, que hacemos cosas ricas y que lo podemos comer todos. Se puede organizar algo tan sencillo como una tarde haciendo galletas en casa, decorar unas magdalenas, preparar sandwiches entre todos… Y después pegarse la merendola padre, claro.

 


Para facilitaros la tarea en todo esto, os he preparado una serie de recursos que espero que os gusten :)

Esta entrada les será de utilidad para saber cómo cocinar para un celíaco: cocinar-sin-gluten-singlutenismo

Esta, para saber qué puede comer un celíaco:cocinar-sin-gluten-singlutenismo

Aquí tenéis cuatro descargables con tarjetas recortables para dárselas a los compañeritos de forma que se la den a sus papis. Está en A4, con líneas de corte y todo, sólo tenéis que imprimir, rellenar con vuestros datos y dárselas al niño celíaco para que las reparta en el cole!! :)

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Descargables de Mr Wonderful, en mini y en grande, para poner etiquetas y cartelitos de «no soporto el gluten» a las cosas :) Yo los usé en estos cupcakes! Hay dos tamaños: grandes y minis :) Y están listos en un A4 cada tipo para imprimir 16 grandes y 32 minis!

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