En general, tengo la suerte de que cuando me invitan a una cena o a una fiesta, la persona que me invita está al tanto de que soy celíaca y de lo que ello supone. Cuando se acerca el evento, el anfitrión en cuestión sabe que me tiene a su entera disposición para resolverle las dudas que le surjan y así todos estamos contentos. Recuerdo cuando fui al cumple de mis gemelas favoritas, que una de ellas me recibió con una sonrisa de oreja a oreja diciéndome “¡¡¡¡¡¡¡Nany, te he separado aceitunas para que no se contaminen!!!!!” Ese tipo de consideraciones son las que nos hacen felices, ¿verdad? Sin embargo, estas situaciones lamentablemente no siempre son posibles. Si la persona que me invita no pone de su parte ninguna voluntad, cuando hay alternativas perfectamente válidas para todos, he llegado a no ir al evento. He de decir que soy muy comprensiva y que no hago más que poner facilidades (y de uno de esos ejemplos trata esta entrada), pero si se da que a la otra persona no le da la gana, lo siento, pero a mí tampoco.

A mi amiga Berta se le juntaron varias cosas que celebrar: el final de la carrera, el cumple y su partida a Londres llena de ilusiones y proyectos. Decidimos celebrarlo con una cena para estrenarnos en el Tommy Mel’s, pero lo que en realidad le esperaba era una enorme fiesta sorpresa organizada por su madre. A dicha fiesta iban a acudir bastantes amigos de Berta y de la familia, y su mami iba a encargar varias cosas de picoteo para la cena y una tarta. La verdad: teniendo en cuenta la cantidad de cosas que tenía que organizar la mujer en tan pocos días (todo sin que se enterara la homenajeada, claro), que yo no la conocía y que, encima, ella no tenía ni idea de celiaquía, creo que pedirle que encargara cosas sin gluten o, peor, las preparara, era un quebradero de cabeza demasiado grande. Así que decidí que no me iba a perder semejante fiesta, me arremangué y me puse manos a la obra. Teniendo en cuenta que también quería preparar una tarta (claro, no me iba a quedar yo sin comer nada de tarta…) y que estaba trabajando duramente en mi proyecto final de carrera, tenía que abreviar e ir al grano. Lo que les presento aquí fue el gran plan de acción que llevé a cabo para poder comer y disfrutar como todos. He de decir que me sobró la mitad de la comida, aunque me vino muy bien para el resopón de vuelta a casa jijiji.

Primero: averiguar el menú ajeno.

No tiene sentido llevarse un filete cuando todo el mundo va a estar comiendo canapés. Lo primero que hay que hacer es averiguar qué van a comer los demás, y tirar por las mismas líneas. Esto nos dará pistas sobre si se comerá sentados o de pie, y en base a ello elegiremos el tipo de comida.

Segundo: elegir un tupper adecuado.

Mi menú era, como he dicho, de picoteo. Así que me elegí un tupper con varios compartimentos diferentes que me permitiera separar las cosas.tupper-sin-gluten-singlutenismo

Tercero: confeccionar nuestro menú.

Debe ser un menú que aguante sin nevera unas horas, o debemos asegurarnos de que podremos refrigerar el tupper cuando lleguemos al lugar. El mío, para la horita que iba a estar fuera de la nevera, aguantaba bien, aunque tuviera queso y demás. Yo no tenía mucho tiempo, como digo, así que con unas cosas que conseguía en los supermercados más cercanos, en una horita elaboré todo esto.tupper-sin-gluten-singlutenismo

Minibocadillos y pizzetas.

Con la masa de Celiaquines, hice unas chapatinas y unas pizzetitas, que era algo que iba a haber en la fiesta.

  • A las pizzas prehorneadas les puse un poco de tomate triturado, sal, azúcar, aceite y ajo en polvo, queso rayado, orégano y al horno hasta que se derritió bien el queso.
  • Los pancitos los rellené con fiambres varios que ya venían cortados, jamón y queso y cosas por el estilo.tupper-sin-gluten-singlutenismo

Bocaditos de atún y queso de untar.

Con el pan de molde más cercano, atún y Philadelphia, me hice estos deliciosos bocaditos.

  1. Juntar atún escurrido con queso tipo Philadelphia a partes iguales hasta hacer una pasta homogénea.
  2. Cortar los bordes al pan de molde y con la ayuda de un rodillo, aplastar la rebanada.
  3. Untar la rebanada con la pasta de atún y queso, sin llegar al borde como en la foto.
  4. Enrollar, apretar bien y envolver con film transparente.
  5. Guardar en la nevera el rollito al menos una hora para que se compacte bien.
  6. Sacar, desenvolver, cortar en rebanaditas y listo para servir o guardar en el tupper.tupper-sin-gluten-singlutenismon

Bocaditos de salchicha

Con el mismo sistema, pero con salchichas, hice otra variante de bocaditos, ideales también para niños.

  1. Quitar los bordes y aplastar la rebanada como en el caso anterior.
  2. Untar la rebanada con ketchup sin que llegue a uno de los bordes nuevamente.
  3. Enrollar media salchicha en cada rebanada, apretar bien y envolver con film transparente.
  4. Tras una hora de nevera, sacar, desenvolver y cortar.tupper-sin-gluten-singlutenismo

Cuarto: complementos.

Teniendo en cuenta que iba a haber gluten por todos lados contaminando hasta lo poco que hubiera podido comer, me llevé una bolsita individual de papas. También se pueden llevar cacahuetes, o incluso una bolsa de Doritos con alguna salsa de bote que encontremos en el mercado.tupper-sin-gluten-singlutenismo

Quinto: el postre.

Mi caso era especial, porque yo le quería hacer una tarta a Berta. Pero si se trata de hacerse un minipostre para uno mismo, bastará con llevarse una magdalena, un brownie, un cupcake o incluso cualquier bollito de chocolate que encontremos en el mercado. La idea es tener algo dulce que comer de postre cuando los demás estén con tarta o algo así. Incluso nos podemos llevar una chocolatina para comer con el café.

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